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Recordando a Mingo
Recordando a Mingo

Recordando a Mingo

 

 

            Los funerales y los entierros son algo en lo que no creo. Entiendo muy bien el significado que pueden tener estos para muchas personas, les dan mucha tranquilidad. Al no poseer creencia religiosa alguna, la única base de análisis que utilizo es mi razón. La mayoría de los funerales y entierros están llenos de tradiciones y de rituales sin sentido. Todos se visten de negro, como obligándose a entrar en una depresión, se prepara el muerto rellenándolo de no sé qué y se le maquilla para esperar a los tardíos. El pobre muerto queda como el “zombi” que los niñitos de la familia tendrán en sus pesadillas esa semana. Pero, no son los niños los únicos aterrorizados, en una sociedad de unas creencias espiritistas bien arraigadas (aquí hasta el católico cree en espíritus, así sea el Santo) todos los adultos después de un entierro se arropan bien las piernas. Otros familiares alegan haber entrado en contacto con el fenecido, y que dijo que no se preocuparan que a pesar de lo hideputa y borrachón que había sido estaba con Dios en el cielo. Otra tradición que me molesta es la de los oradores en los entierros. En la mayoría de las ocasiones las personas que le conocieron bien no se encuentran en buen estado y no desean o no pueden despedir el duelo. En esta situación entra el labioso del barrio a hablar, o el representante de su partido y distrito para recoger un par de votos, digo, a despedirlo a usted. Y estas personas comienzan a hablar únicamente cosas positivas, usted no debía un chavo, le fue siempre fiel a su pareja, mejor padre o madre no existe, y usted ayudaba a todos el mundo en todo momento. ¡Un chorro de paquetes!  Somos seres imperfectos, pero eso no se dice el día del entierro. Sinceramente no puedo creer en nada de esto, por esto, no quiero pasar por ningún procedimiento como éste. Por eso a la corta edad que tengo, dejo por escrito como quiero que sean mis días post-muerte. Le llamo días post-muerte para no utilizar ni entierro, ni funeral, para evitar confusiones. Lo primero que quiero es que se creme mi cuerpo y se donen los órganos (arreglos que haré luego). No quiero que nadie se vista de negro, no es necesario que demuestre su luto, si realmente están en dolor, se verá en sus ojos, no en su ropa. Lo segundo que no quiero es la funeraria, nada de funerarias, por favor. El que quiera dar su “pésame” que trate a mi familia como los trate a ellos, eso es todo lo que pido. Lo tercero que deseo es que no me compren flores. Siempre he encontrado esas coronas con escarcha horribles, además, que voy a estar muerto y si leyeron bien me van a arrancar los ojos, no voy a poder verlas. Lo que propongo es que todo el que desee comprar flores que lo haga, pero que si compra doce, que regale una a cada ser querido. Una flor, un beso y un “te amo” a doce seres queridos, eso es lo que pueden hacer con las flores. También propongo que en vez de llorarme en la tumba llames a ese familiar con el que no hablas y se reconcilien. ¡Si no lo hacen puedo aparecer en la noche! Yo no voy a estar ya, los que me tenían algo de cariño, o que se acostumbraron a verme y ahora tienen ansiedad de separación, son los que necesitan atención. Si estabas molesto conmigo, no te preocupes, no soy tan rencoroso, si no te pudiste despedir, tampoco te preocupes, piensa en los momentos en que reímos, lloramos, peleamos y ríete de mí, ríete de ti. Por último deseo que la familia planifique una reunión en la que asistan todos, preferiblemente un domingo (no, iba a ser un sábado) para que todos puedan asistir. Allí habrá, música, comida, mucha comida, eso es importante.        El día que me muera no quiero llanto, quiero risa, no hay pena, he sido feliz, toda una familia me ha amado, he tenido amigos que me han apreciado y he conocido el amor el llanto y la risa, no me quejo de nada. Muerte, puedes llegar cuando lo desees que yo no vivo con miedo a vivir ni con miedo a la muerte. Ya te engañé, a mi corta edad te he jugado una mala pasada, he aprendido a ser feliz en vida.

            Así espero transcurran mis días post-muerte, pero no estaré para saberlo. Este es mi intento por recordar a Mingo.