Make your own free website on Tripod.com
1937 Ponce, Puerto Rico
Ponce, Puerto Rico 1937

Ponce, Puerto Rico 1937

 

 

            Los nacionalistas organizaron una parada para celebrar la abolición de la esclavitud. También para protestar por el encarcelamiento de Pedro Albizu Campos. Alrededor de cien cadetes se encontraban en formación para dar comienzo a la parada seguidos de “Las Hijas de la Libertad” . Las familias se reunían en las aceras a ver el espectáculo musical y visual que presentaban los nacionalistas. A los niños les encantaban los uniformes brillantes y los instrumentos musicales. Los padres y las madres aprovechaban la parada para que la familia pasara un buen rato y así poder olvidar (aunque fuera por minutos) la situación económica que se vivía. Interpretaron La Borinqueña y luego una canción española. En ese momento se escuchó el primer disparo.

Genaro Lugo era el mensajero del alcalde de Ponce, se encontraba viendo el espectáculo desde un balcón. Y se escuchó la descarga de tiros. Genaro bajó las escaleras y se encontró con que estaba en medio de la matanza, regresó a las escaleras a refugiarse, podía ver como los policías descargaban sus ametralladoras contra todos los presentes desarmados. En ese momento Genaro ve caer a la niñita Georgina Maldonado, que se encontraba disfrutando de la parada desde el balcón. Georgina fue atravesada por las balas de ametralladoras. Genaro no podía creer la imagen que sus ojos le llevaron al alma. Un policía se acercó y remató la niña una vez en el suelo, como para asegurarse de que no se salvara. El saldo de la masacre fue 19 muertos y 200 heridos. El Coronel Orbeta, Jefe de la Policía Insular, fue quien entrampó a los Nacionalistas y programó su masacre dijo ese mismo día:

“…yo no puedo seguir permitiendo esto, de que todos los domingos tenga que estar trasladándome atrás de estos nacionalistas; un domingo en Mayagüez otro en Ponce, no sé dónde vamos a parar, esto hay que terminarlo de cualquier manera!”

            Y así fue, el Coronel lo detuvo, de la manera más horrenda. Pensar que Georgina solo quería ver la parada, los uniformes brillantes y los instrumentos musicales.